viernes, 8 de julio de 2016

Subjetividad y trayectorias



Darle sentido a algo que sucede implica poner en juego experiencias, relaciones, emociones, conocimientos e interpretaciones que se producen en cada uno en relación con otro teniendo en cuenta esas interrelaciones y sensaciones que son subjetivas.


La categoría de sentido subjetivo simbólico-emocional   se  organiza en  la experiencia  social  de  la persona,  el proceso en que se definen complejas configuraciones subjetivas sobre lo vivido,  que representan  verdaderas  producciones subjetivas, en  las  cuales  la experiencia  vivida es inseparable de la configuración subjetiva de quien las vive que ocurren en los diferentes espacios de vida social del sujeto.
Tanto  en  la  versión  de  subjetividad  como en  la teoría de  las representaciones  sociales,  el  comportamiento  individual  no  es  el  resultado  de  una  racionalidad situada en el  individuo.
El  conocimiento es una producción social que se instala de forma  inconsciente  en  los individuos, orientando sus prácticas cotidianas y la producción del sentido común y es una producción subjetiva, que no  sólo aparece  como una  construcción intelectual  que  se  apoya  en  cierto  sistema  de informaciones, sino que también expresa formas simbólico-emocionales que tienen que ver con la configuración subjetiva de quienes viven una determinada experiencia.


Las representaciones sociales constituyen producciones simbólico-emocionales compartidas, que  se expresan de  forma diferenciada en  la  subjetividad  individual,  y desde  ahí  representan una importante fuente de sentido subjetivo de toda producción humana, aunque no determine esa producción, pues  tanto  los  sujetos  individuales en sus múltiples producciones subjetivas en los espacios de  relación y  los climas sociales en que se desarrollan, como los propios espacios sociales en que la acción humana tiene lugar, representan momentos  activos  de  una  producción  subjetiva que, en su procesualidad, es parte inseparable de la producción del conocimiento social. 




Bomba Atómica: los ataques producidos con el uso de bombas atómicas no son tomados de la misma manera por toda la población, la configuración que cada unos se hace en ese momento tiene que ver con las experiencias vividas, los miedos, conocimiento hacerca de las secuelas, consecuencias pero también la posición o país donde se encuentre. Los países tomaron posturas diferentes y eso también genera representaciones diversas. 


Horno microondas: muchas personas no quieren por nada utilizar el artefacto por no entender el funcionamiento, por creer que produce alteraciones, por las reacciones que pueda tener el cuerpo a esos alimentos expuestos a ondas, etc. Para otras personas la nueva forma de cocinar alimentos más rápido y más sanos. 


Tarjeta de crédito: la relación de las personas con el dinero es muy compleja, algunos se emocionan con el "plastiquito" que les permite comprar sin tener dinero, financiar sin ir al banco. Por otro lado hay personas que desconfían de lo que sucede cuando se pasa por la maquinita, o cómo se hace, otros no quieren utilizarla.


Corazón artificial: el avance de la ciencia en algunas personas produce una representación positiva ya que posibilita el remplazo de  un organo vital por uno artificial, esto produce dilemas éticos ya que otros no están de acuerdo con incorporar artificialidad al cuerpo humano. Seguramente entra en juego la vida y la muerte. 




El mundo de hoy es un mundo que transcurre buena parte del tiempo en esos lugares, no-lugares, espacios que de alguna forma no nos pertenecen, no son colonizables.
En esos lugares donde no es necesaria la identificación, donde fluimos sin necesidad de contacto es donde habita la juventud en forma cada vez más intensa.
Vivir los cambios como pérdida, escucharlos desde la pérdida puede ser tan “políticamente correcto” como “absurdamente defensivo”
Nuestra experiencia práctica, personal cotidiana nos muestra otras cosas muy diferentes. La experiencia práctica, del día a día de nuestros pacientes o allegados jóvenes habla desde lo cotidiano, lo común, lo cercano, no desde la nostalgia.
Al intentar teorizar tendemos a elegir lo que nos conmueve y no lo que es habitual, lo normal, lo que hacemos todos en el día a día, pero ello recorta la realidad y el pensamiento.
A veces lo cercano, por obvio, por cotidiano es lo que más se nos resiste a la vista y al análisis.
El mundo material tan incierto, cambiante, ese mundo en permanente riesgo de pérdida de trabajo, familia, está ofreciendo hoy entornos electrónicos de mayor permanencia que son digitales, pero no siempre virtuales. Los vínculos que se establecen a través de Internet en la inmensa mayoría de los casos resultan indiferenciables de los vínculos dependientes del espacio geográfico, salvo un segmento muy reducido de la población.













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