Darle sentido a algo
que sucede implica poner en juego experiencias, relaciones,
emociones, conocimientos e interpretaciones que se producen en cada
uno en relación con otro teniendo en cuenta esas interrelaciones y
sensaciones que son subjetivas.
La categoría de
sentido subjetivo simbólico-emocional se organiza en
la experiencia social de la persona, el
proceso en que se definen complejas configuraciones subjetivas sobre
lo vivido, que representan verdaderas producciones
subjetivas, en las cuales la experiencia vivida
es inseparable de la configuración subjetiva de quien las vive que
ocurren en los diferentes espacios de vida social del sujeto.
Tanto en la
versión de subjetividad como en la
teoría de las representaciones sociales, el
comportamiento individual no es el
resultado de una racionalidad situada en el
individuo.
El conocimiento
es una producción social que se instala de forma inconsciente
en los individuos, orientando sus prácticas
cotidianas y la producción del sentido común y es una producción
subjetiva, que no sólo aparece como una construcción
intelectual que se apoya en cierto
sistema de informaciones, sino que también expresa
formas simbólico-emocionales que tienen que ver con la configuración
subjetiva de quienes viven una determinada experiencia.
Las representaciones
sociales constituyen producciones simbólico-emocionales compartidas,
que se expresan de forma diferenciada en la
subjetividad individual, y desde ahí
representan una importante fuente de sentido subjetivo de toda
producción humana, aunque no determine esa producción, pues tanto
los sujetos individuales en sus múltiples
producciones subjetivas en los espacios de relación y los
climas sociales en que se desarrollan, como los propios espacios
sociales en que la acción humana tiene lugar, representan momentos
activos de una producción subjetiva
que, en su procesualidad, es parte inseparable de la producción del
conocimiento social.
Bomba Atómica: los
ataques producidos con el uso de bombas atómicas no son tomados de
la misma manera por toda la población, la configuración que cada
unos se hace en ese momento tiene que ver con las experiencias
vividas, los miedos, conocimiento hacerca de las secuelas,
consecuencias pero también la posición o país donde se encuentre.
Los países tomaron posturas diferentes y eso también genera
representaciones diversas.
Horno microondas:
muchas personas no quieren por nada utilizar el artefacto por no
entender el funcionamiento, por creer que produce alteraciones, por
las reacciones que pueda tener el cuerpo a esos alimentos expuestos a
ondas, etc. Para otras personas la nueva forma de cocinar alimentos
más rápido y más sanos.
Tarjeta de crédito:
la relación de las personas con el dinero es muy compleja, algunos
se emocionan con el "plastiquito" que les permite comprar
sin tener dinero, financiar sin ir al banco. Por otro lado hay
personas que desconfían de lo que sucede cuando se pasa por la
maquinita, o cómo se hace, otros no quieren utilizarla.
Corazón artificial:
el avance de la ciencia en algunas personas produce una
representación positiva ya que posibilita el remplazo de un
organo vital por uno artificial, esto produce dilemas éticos ya que
otros no están de acuerdo con incorporar artificialidad al cuerpo
humano. Seguramente entra en juego la vida y la muerte.
El mundo de hoy es un
mundo que transcurre buena parte del tiempo en esos lugares,
no-lugares, espacios que de alguna forma no nos pertenecen, no son
colonizables.
En esos lugares donde
no es necesaria la identificación, donde fluimos sin necesidad de
contacto es donde habita la juventud en forma cada vez más intensa.
Vivir los cambios
como pérdida, escucharlos desde la pérdida puede ser tan
“políticamente correcto” como “absurdamente defensivo”
Nuestra experiencia
práctica, personal cotidiana nos muestra otras cosas muy diferentes.
La experiencia práctica, del día a día de nuestros pacientes o
allegados jóvenes habla desde lo cotidiano, lo común, lo cercano,
no desde la nostalgia.
Al intentar teorizar
tendemos a elegir lo que nos conmueve y no lo que es habitual, lo
normal, lo que hacemos todos en el día a día, pero ello recorta la
realidad y el pensamiento.
A veces lo cercano,
por obvio, por cotidiano es lo que más se nos resiste a la vista y
al análisis.
El mundo material tan
incierto, cambiante, ese mundo en permanente riesgo de pérdida de
trabajo, familia, está ofreciendo hoy entornos electrónicos de
mayor permanencia que son digitales, pero no siempre virtuales. Los
vínculos que se establecen a través de Internet en la inmensa
mayoría de los casos resultan indiferenciables de los vínculos
dependientes del espacio geográfico, salvo un segmento muy reducido
de la población.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario